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Crónica de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico

18 Muestra SYFY de Cine Fantástico

Mayo de 2022. Un calor atípico y postrado en las puertas de la majestuosa construcción de Pedro Muguruza y edificio multifuncional donde todo tiene su espacio y su lugar y tiene cabida desde estancias musicales ensordecedores (recuerdo vetusto de la Sala 0 o antigua Sala Bash), antiguas sedes políticas con olor a naftalina y polilla de rosa; salas periodísticas donde la información vuela en 20 minutos a todo habitante matritense; y como añeja diócesis cómico-periodística de aquella revista aviar que se andaba a codornices por las Rastreras. Pero, sobre todo, el edifico del viejo arquitecto sirve como abrazo al viejo mundo por su espléndida sala de cine, que culmina ese Palacio de la Prensa como espacio donde todavía se siente el calor de tiempos cercanos donde la Gran Vía tenía más cines que cualquier gran avenida de los vecinos yanquis.

En aquel tórrido momento de mayo, la cita que nos convocaba en el emblemático edificio madrileño era la nueva edición de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico, organizada por Versus Entertainment y donde SYFY, el canal de la ciencia ficción producido por NBC Universal International Networks & Direct-to-Consumer, trae al público el mejor cine de género fantástico y que ya se ha convertido en un auténtico acontecimiento que va más allá del fan del terror y el delirio de ficción. Este último apartado es sí mismo un evento extraordinario que demuestra, una vez más, que el cine de género puede ser lo suficientemente atractivo como para atraer a un público heterogéneo y variado que busca nuevas alternativas y migran de la pantalla pequeña a las sensacionales sensaciones (valga la redundancia) de la pantalla grande, muy lejos de la fatiga mimética de las majors digitales. La ironía es digna de un Sartori castizo y chulapo: la tarea de sentarnos en una butaca delante de una pantalla grande es un canal de televisión por suscripción. Y las propuestas de este año, no podrían ser más atractivas.

De nuevo, Leticia Dolera ejerció de maestra de ceremonias con ese estilo tan característico y gamberro al que nos tiene acostumbrados, demostrando una vez más por qué es una de las reinas más queridas del cine de género. La velada tuvo su arranque con una de las películas más esperadas del año, The Black Phone de Scott Derrickson. Nombre potente en el cine de terror contemporáneo, The Black Phone junta varios atractivos para ser una de las películas de terror de la temporada: Derrickson, director de El Exorcismo de Emily Rose y Sinister, volviendo a hacer equipo con Ethan Hawke e una idea basada en un relato corto del tremendamente efectivo Joe Hill. Una obra que tiene una ligera objeción: una lamentable campaña de marketing que revela todo el meollo de la cuestión en sus trailers. Este hecho nos obliga a recomendar, en la medida de lo posible, que se evite su visionado si se quiere disfrutar al completo de la obra y los giros que, aun habiendo visto las relevadoras imágenes de su avance, siguen siendo tremendamente efectivos. Y ese es uno de los grandes activos de The Black Phone: más allá de lo simples jump scares, Derrickson se las arregla para crear una atmosfera inquietante y malsana, con una inusual violencia implícita (y a veces explicita) y un subtexto sobre abusos, curiosamente familiar con el caso Wayne Gacy, que la separa de otras producciones con la que podría haber sido comparada por la presencia de un reparto joven, como puede ser Stranger Things. Un tono oscuro y perturbador con un escalofriante y repulsivo Ethan Hawke que hiela la sangre, cuyo rostro se oculta bajos máscaras obra del enorme maestro de los efectos especiales Tom Savini. Sin duda, estamos ante la propuesta de cine de terror más poderosa del año.

Abrimos el día siguiente de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico con un giro de 180º hacia el cine de terror y ciencia ficción independiente y europeo con una anodina y bipolar propuesta: Settlers, opera prima británica de Wyatt Rockefeller que ejerce el doble papel de director y guionista. La película quiere ser una reflexión sobre la soledad, el sacrificio y los instintos primarios, sita en un Marte lleno de elipsis narrativos que no siempre funcionan y confunden más que insinúan, cuyas intenciones la acercan a Moon de Duncan Jones pero sin la efectividad y la competencia de este último. Su lenta y monótona narración no ayuda a la sucesión de eventos que se suceden, a veces forzados, otras sencillamente inconexos y que terminan por agotar la paciencia del espectador. Narrada de forma episódica, su último tercio consigue remontar el interés y lanzar reflexiones interesantes sobre el control de los instintitos primarios e incluso retratar el maltrato y la violencia de género, pero para entonces es demasiado tarde y la atención ha desparecido.

La siguiente obra es otro plato fuerte de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico: la última obra del director belga Fabrice Du Welz. Las películas que lo situaron en el mapa cinéfilo fueron Calvario, brutal y sangriento survival que rememora al Peckinpah de Perros de Paja y Alleluia, turbia cinta que nace tras un letargo de varios años y un film fallido que reformula el clásico de culto trash Los Asesinos de la Luna de Miel en una obra degenerada, oscura y violenta. La cinta que pudo verse en esta edición fue Inexorable, película que tuvo su exhibición previa en el Festival de Sitges, dividiendo a crítica y público. La trama nos trae de vuelta un clásico: persona que se introduce en un ámbito familiar y provoca cambios catastróficos en el entorno. Con ecos a Teorema de Pasolini y Borgman de Alex van Warmerdam, consigue captar el ambiente inquietante, pero sin llegar a ser tan memorable como en las obras anteriores. Una extraña sombra que huele a telefilm embadurna muchos momentos y sus giros imposibles enturbian una película que, por instantes, nos traen de vuelta al Du Welz más extremo y agresivo que nos deja situaciones inquietantes. Inexorable deja un sabor amargo por lo que podría haber sido y finalmente hemos visto.

Y llegamos a la sorpresa de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico, la película que, sin duda, se ganó a todos y cada uno de los asistentes; la que más corazones y carcajadas (voluntarias) arrancó. Let the Wrong One In, del director irlandés Conor McMahon, es una inteligentísima parodia del género vampírico ya desde su título y muy en la línea de Lo que Hacemos en las Sombras de Taika Waititi y Jemaine Clement. Una comedia que no cae en los parámetros típicos de la parodia contemporánea y que consigue zafarse de la broma ramplona y simple para conjugarse como un auténtico ejercicio de bajo presupuesto donde priman las ideas, el buen hacer artesanal y la ausencia total de pretensiones. Reservamos un punto y aparte para destacar la presencia de Anthony Head, el mítico Ripper de Buffy, Cazavampiros y que consigue sortear el mero guiño nostálgico para conjugar un papel divertido y juguetón.

 

 

La sesión de la noche comenzó con la proyección del cortometraje Abracitos de Tony Morales, con cuyo elenco y equipo técnico pudimos contar durante la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico y la proyección de su obra. Abracitos es una pequeña pieza que, en apenas 10 minuto y sin entrar en muchos detalles sobre la mitología de la “criatura”, nos arranca escalofríos y unos muy bien repartidos jump scares. Sustos conseguidos, una atmosfera tensa y, que no nunca vienen mal mencionarlo, un trabajo de sonido espectacular que mantuvo a todos los espectadores clavados en sus butacas. Una sorpresa mayúscula y sobresaliente. Tras el corto, se proyectó una de las sensaciones del pasado Festival de Sitges, Freaks Out, del italiano Gabriele Mainetti. Una especie de reimaginación del universo X-Men pasado por el filtro Del Toro que tiene de todo: freaks de circo, superpoderes, nazis, mad doctors… Una película que juega también con la cultura pop y que se define como una fábula a medio camino entre El Mago de Oz y el cine de Terry Gilliam. Un diseño de producción sobresaliente y unos efectos especiales espectaculares, además de un fondo cuyo mensaje alcanza aquello que La vida es bella intentó ser y nunca consiguió.

Cerramos el día con The Nanny’s Night de Ignacio López y gran parte de los responsables del maravilloso cine Artistic Metropol; una cariñosa gamberrada con hedor a VHS y aquellas joyas de videoclub sobre sectas de los 80 como Bendición Mortal de Wes Craven y las películas Hammer al estilo La Novia del Diablo de Terence Fisher. Momentos gore bañados de neón y mucho adorador de Satán para una película de humildes medios, cuya narrativa al principio adolece de ser cocida a fuego lento para luego estallar en un último tercio divertido, sin complejos y con un cariño desmedido al género.

Abrimos el tercer día de la 18 Muestra SYFY de Cine Fantástico con una sesión matinal apta para toda la familia de la mano de Amblin Entertainment, el viejo conocido Spielberg y su pequeño alien en busca constante del regreso al hogar: con E.T. más de uno volvió a emocionarse con ese bellísimo torbellino de imágenes cargadas de misterio, amor a la familia, sacrificio y hombres tranquilos que roban besos en las situaciones más adversas. Los más pequeños pudieron vivir (que no revivir) una sobrecogedora experiencia que solo una sala de cine y la magia del maestro Spielberg podía ofrecer con una película que celebra este año su 40 Aniversario.

La sesión de la tarde la abrió una pequeña película de cine independiente, Shot in the Dark, del estadounidense Keene McRae, que con una narrativa no-lineal nos cuenta por un lado la lucha interna del protagonista y la historia de un asesino en serie, todo bajo un clima muy familiar para los seguidores de la productora A24. Como un cruce chutado de calmantes entre Twin Peaks y Memento, una de las lacras de la obra es el innecesario detenimiento en detalles poco trascendentales que entorpecen la historia; por otro lado, la conseguida atmósfera y ese asesino tan al estilo The Poughkeepsie Tapes consiguen una rara avis de equilibrio irregular que salva los platos.

Para la siguiente película nos trasladamos a Chile de la mano de uno de los formatos más explotados de los últimos años en el cine de terror: la película por episodios. Muy en la línea de otros éxitos de serie B como Scare Package o la divertidísima Historias de la Morgue, Apps se conjuga como un ejercicio crítico-paródico del mundo de los smartphone con varias historias cuyos resultados son cuanto menos desiguales. Toques gores agradecidos y una mala uva descafeinada para pasar el rato que no decepciona a los fans de este formato.

Y llegamos al punto alto de la velada, lo que se suponía que iba a ser la cherry on top del día, la manzana de caramelo al final de la feria, el chupitazo de aguardiente final antes del amanecer. Sky Sharks prometía mucho: su inicio es una obra maestra de lo chabacano, lo soez, lo barato, un canto a los efectos de 20 duros (a pesar de contar con un maquillaje y asesoramiento de… ¡Tom Savini!). 15 minutos de puro gozo de lo que podría haber sido un Iron Sky meets Skarknado, un bicho cinematográfico demencial apto para provocar embolias a gafapastas y pedantes de filmoteca rusa. Pero la montaña rusa quedó suspendida en un éter dominado por el tedio; un duro golpe de realidad que nos vuelve a abrir los ojos: hay que ser creativo para hacer películas malas. La propia condición de “tan mala que es buena” es un sello complejo, una quimera que no solo se gana con efectos especiales de Paint o “hi, doggy”: Sky Sharks quisó aprovecharse de lo demencial del concepto sin atreverse a ir a más; un conformismo perezoso que pesa como una losa y hace que añoremos el trabajo de The Asylum. Lo peor que se puede decir de una película de esta condición, donde los juicios puramente cinematográficos están en otra esfera, es que aburre, cosa que duele y que sentimos como una traición.

Dos películas más cerraron el día, destacando sobre todo el admirable remake homónimo del clásico slasher Slumber Party Massacre, reformulación del clásico asesino de mujeres en clave de parodia que jugó con los tópicos del género (sin por ello restar gravedad a las muertes gore) y se convirtió en una pieza de culto para los amantes del terror. La trama de esta nueva versión, dirigida por la canadiense Danishka Esterhazy, parte de un mismo concepto que la original pero con giros inesperados, uniéndose a esta nueva oleada de slasher modernos del estilo Colinas Sangrientas o la trilogía de Netflix La Calle del Terror. Disfrutona, gore y con una sanísima vena socarrona.

Written by Hobs Lane

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