La buena acogida del Tiburón de Steven Spielberg marcó el pistoletazo de salida a una serie de películas que querían aprovecharse del éxito de la muy libre adaptación de la novela de Peter Benchley. Posiblemente el ripoff más recordado (y el favorito del director de E.T. El extraterrestre según sus propias declaraciones) sea el dirigido por Joe Dante en 1978, Piraña, un clásico por mérito propio que generó una secuela titulada Los vampiros del mar (erróneamente atribuida a James Cameron, que solo trabajó en ella dos semanas antes de ser sustituido por el productor italiano Ovidio G. Assonitis), un remake televisivo apadrinado por Roger Corman y una estupenda reinvención en tres dimensiones que dio pie a una segunda entrega. La franquicia ha sobrevivido al tiempo de forma más o menos exitosa, pero hoy queremos recuperar la corta vida y muerte de un capítulo que jamás vio la luz del día: Piraña 3.

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Remontémonos a principios de 1990. Assonitis, no contento con dirigir la secuela de la película de Dante en la sombra, se cita con Yoram Globus (ya fuera de Cannon) para desarrollar una nueva secuela bajo el amparo de la productora de este último, Melrose Entertainment. En Piranha 3: The Crawling Menace, los bichos ya no tenían alas, pero sí patas (!) que les servirían para sembrar el terror en Ciudad del Cabo. Aunque pensaba dirigirla bajo el pseudónimo de Oliver Hellman, el productor italiano le pasó la tarea al artífice de Viernes 13: Último Capítulo, Joseph Zito. Según los rumores, el reparto contaba con nombres tan conocidos como los de Daryl Hannah, Peter Coyote o Donald Pleasence. Pero cuando Melrose Entertainment entró en bancarrota, el film se canceló forzosamente.

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Cuando en 2007 se anunció que Alexandre Aja dirigiría una entrega de la franquicia en 3D, el bueno de Assonitis reactivó la idea de producir una secuela de corte clásico, también en formato tridimensional, bajo el sello de KOA FilmsPiranha 3D: The Invisible Menace (nótese de nuevo la alusión a una amenaza en la coletilla) se desarrollaba en una estación de esquí, un nuevo e interesante escenario que se convertía en el patio de recreo de una raza de pirañas camaleón capaces de volverse invisibles. Sin embargo, la ausencia de un guión convincente y el desinterés a favor del otro proyecto terminaron por enterrar esta propuesta. A modo de anécdota, recordamos que existen falsas Piraña 3 y Piraña 4: algunos países renombraron el mencionado remake televisivo de 1995 y la película Plankton (cuyo director se encargó de los efectos visuales de Pollo Jurásico) con estos títulos engañosos.

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