Crítica: ‘The Final Girls’ (2015, Todd Strauss-Schulson)

Max Cartwright es una joven cuya madre, una Scream Queen de los años 80 conocida por su papel en el slasher Camp Bloodbath, falleció en un accidente de coche. Durante un pase conmemorativo del film, Max y sus amigos terminan atrapados dentro del universo ficticio.

Director: Todd Strauss-Schulson.
Repart
o: Thomas Middleditch, Taissa Farmiga, Malin Akerman, Nina Dobrev, Adam DeVine, Alia Shawkat,Alexander Ludwig.

Durante los años 80, el slasher vivió su época dorada repitiendo una vez y otra la misma fórmula centrada en un grupo de jóvenes aislados que terminan siendo carne de cañon gracias a las habilidades del psicópata de turno. Iconos como Freddy Krueger, Jason Voorhees, Michael Myers o Cara de Cuero hacían lo mismo una vez y otra en infinidad de secuelas de videoclub. Fue el tristemente desaparecido Wes Craven el que jugó a deconstruir las claves del género a finales de los 90, primero con La nueva pesadilla de Wes Craven y luego de forma definitiva con la franquicia Scream. Los últimos años han visto a films como  La cabaña en el bosque o Tucker and Dale vs Evil moldear el metalenguaje con sumo acierto.

El motor de The Final Girls (Las Últimas Supervivientes en España) es prácticamente el mismo: hay lugar para los clichés que hemos visto mil veces, los arquetipos de personajes que conocemos a la perfección y la atmósfera de peligro predomina en el ambiente. Sin ir más lejos, el título hace referencia al término final girl que se aplica a la chica virginal que sobrevive al recuento de cadáveres y consigue hacer frente al asesino, libre de “impurezas” morales.

Sin embargo, es de agradecer que la película de Todd Strauss-Schulson vaya mucho más allá apostando por un tono relajado y consciente en todo momento del material que parodia. La fortaleza de The Final Girls no se encuentra en lo mucho que se parece el psicópata Billy Murphy al ejecutor de Viernes 13, no: radica en la relación entre madre (Malin Akerman) e hija (Taisa Farmiga), en la magia de combatir la pérdida gracias al celuloide.

Aunque sea en Camp Bloodbath, un slasher del tres al cuarto que se ha convertido en clásico de culto. The Final Girls no necesita toneladas de gore descabellado para llegar al público; aunque sea una historia sobre esperanza, su naturaleza PG-13 no es impedimento para presentar los contrapuntos más oscuros y violentos del relato, siempre de forma bella. En este aspecto, muchos echarán en falta más mala leche y más sangre.

Lo cierto es que el saber hacer de Strauss-Schulson y su elenco protagonista consigue que los 80 minutos de duración se nos pasen volando, cosa que nada fácil en los tiempos que corren. Estamos ante El último gran héroe de los slashers, una simbiosis perfecta entre Regreso al futuro y Viernes 13 con mucho de Pesadilla en Elm Street 4.

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