Crítica: ‘The Devil’s Carnival’ (2012, Darren Lynn Bousman)

 

En The Devil’s Carnival, Dios es un fabricante de marionetas que trabaja en su taller. John (un padre triste), la Srta. Merrywood (una ladrona) y Tamara (una joven ingenua) se despiertan en diferentes entradas al infierno, encontrando su nombre en un sobre que contiene un ticket para la feria. Se enfrentarán a los pecados que han cometido en vida.

Director: Darren Lynn Bousman.
Reparto:
Bill Moseley, Briana Evigan, Emilie Autumn, Ivan Moody, J. Larose, Alexa Vega, Ogre, Paul Sorvino, Marc Senter, Sean Patrick Flanery, Jessica Lowndes.

Tras el peculiar universo creado para Repo! The Genetic Opera en 2008, el director Darren Lynn Bousman (Saw 2, Mother’s Day) y el guionista/músico Terrence Zdunich vuelven a unir fuerzas en una nueva opera musical repleta de imaginación y escenas grotescas que, aun sin alcanzar el nivel de locura de su anterior trabajo, difícilmente dejará indiferente a nadie.

The Devil’s Carnival muestra sus cartas desde el principio, dejándonos claro que estamos a punto de disfrutar de  55 minutos de locura y diversión repletos de números musicales, que difícilmente olvidaremos. Con su particular visión del infierno, que en muchos aspectos recuerda al cine de Rob Zombie, Lynn Bousman vuelve a demostrar su enorme imaginación presentando toda una gama de personajes con los cuales uno logra disfrutar a pesar del nulo desarrollo de los mismos. Y es que quizás el principal fallo de este mediometraje es apostar por desarrollar las tramas de sus protagonistas de forma independiente, transformando rápidamente la prometedora historia inicial en una clásica antología, que en esta ocasión está dirigida nada más y nada menos que por el propio Diablo.

A lo largo de la antología se nos presentan tres fabulas claramente diferencias acompañadas de su correspondiente moraleja final. En primer lugar se nos cuenta la fábula de Esopo titulada El Perro y su Reflejo, en la que vemos como una avariciosa ladrona termina siendo víctima de su propia lujuria. Esta historia, a pesar de contar con el número musical más divertido y talentoso de la antología, no termina nunca de despegar. Son todo buenas ideas que nunca llegan a buen puerto.

A continuación, tenemos la fábula de El Escorpión y la Rana, donde una maravillosa Jessica Lowndes brilla con luz propia. Gracias a ella, el relato más breve de la antología se convierte en el más interesante. Con un desarrollo escaso, y sin apenas aprovechar la interacción de los integrantes del circo, la precisión a la hora de contar la historia permite al espectador la conexión con la protagonista y afinar su moraleja de forma inteligente y acertada.

Por último, el mismísimo Demonio protagoniza el que sin duda es el relato más fallido de la cinta; se basa en la fábula de La Pena y su Causa. A pesar de ser la historia que cuenta con más tiempo para su desarrollo, Bousman (y sobre todo Zdunich) se pierden en su propio universo al intentar crear un cuento trágico que termina siendo el más cargante de todos. Tras un muy buen arranque, que presenta a nuestro sufrido protagonista, el supuesto hilo narrativo de la trama presenta -en mayor o menor medida- todas las peculiaridades propias de este grotesco infierno personal.

Al igual que ocurría en Repo!, Bousman y Zdunich demuestran talento y originalidad, y eso se agradece. Sin embargo, sus ideas no terminan de brillar porque su desarrollo se ciñe únicamente al apartado visual y al musical. Si hay algo que merece la pena destacar de The Devil’s Carnival son sus maravillosos números musicales, cuyas letras y coreografías enfermizas harán a uno olvidar lo incoherente en muchas ocasiones de la trama.

El reparto es otro de los puntos fuertes de la cinta, y es que más allá de su trío protagonista encontramos a una colección magnífica de secundarios entre los que destaca una brillante Emilie Autumn que se apodera de la cinta en todas y cada una de sus intervenciones. Aunque como ya dije antes, la gran estrella de la cinta es la brillante Jessica Lowndes, quien nos regala una actuación sensacional.

En resumen: The Devil’s Carnival es una gran idea, que merece ser vista debido a la majestuosidad de su universo y sus números musicales, pero que, al igual que ocurra en menor medida con Repo!, falla de nuevo a la hora de intentar desarrollar una trama coherente que logre dar cohesión a la historia que se nos quiere contar. Aun así, Bousman se ha ganado todo mi respeto por continuar apostando por proyectos tan personajes que seguramente enamoren a aquellos que compartan su peculiar estilo. 

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