Crítica: ‘Ouija: El Origen del Mal’ (2016, Mike Flanagan)

Ouija: El Origen del Mal arranca cuando una joven usa la ouija imprudentemente para intentar contactarse con su padre recientemente fallecido. Ella y su grupo de amigos deberán enfrentarse a sus peores temores cuando despierten a un ser maléfico procedente del otro lado y al que solo ellos pueden devolver a su origen.

Director: Mike Flanagan
Reparto: Annalise Basso, Elizabeth Reaser, Lulu Wilson, Henry Thomas, Parker Mack.

Con el logo vintage de Universal Pictures arranca Ouija: El Origen del Mal, la precuela de la cinta de Stiles White estrenada en 2014.

A diferencia de White, Mike Flanagan (Hush) consigue crear una fórmula que funciona para esta precuela. Aún sin aportar nada novedoso al género, el director demuestra con Ouija: El Espejo del Mal, como ya lo hiciera con otros trabajos, que sabe moverse como pez en el agua en el género. El arranque de la película no podría haber sido mejor, mostrando de primera mano a las personas que, incluso a día de hoy utilizan el asunto de lo sobrenatural para ganarse la vida engañando a otras personas. Pero en cuestión de segundos, el tono y rumbo cambian y el film se encamina hacia el terror más puro. Flanagan estimula dos partes bien diferenciadas en esta nueva Ouija: un primer capítulo más calmado y con muchos toques de humor para presentar a los personajes y otro lleno de jump scares y espíritus malignos a la antigua usanza.

No es que esto sea malo, para nada. De hecho, otros directores como David F. Sandberg ya intentaron realizar una fórmula similar con Nunca Apagues la Luz. Acudir al humor provoca que, cuando llega la hora de la verdad, los sustos tengan un efecto doblemente fuerte sobre el espectador… Si se utiliza una buena porción de ambos, claro.

En cuanto al reparto, esta vez encontramos un casting más inspirado: desde Annalise Basso hasta Elizabeth Reaser, la que probablemente recordemos por papel en la saga Crepúsculo. El personaje protagonista (Doris) cae sobre los hombros de la pequeña Lulu Wilson, quien logra ganarse con creces el amor del público cuando la vemos como una jovencita inocente que se ha quedado sin padre, y absoluto pánico en su vertiente como medium. Teniendo en cuenta su corto curriculum, esta actriz ya se ha ganado un lugar en el género (sin ir más lejos, estuvo en Líbranos del Mal y la veremos pronto en Annabelle 2).

En términos de guión, Ouija: El Origen del Mal aclara y cierra la historia de su predecesora sin dejar cabos sueltos. Aún así no es un film de terror perfecto. Es uno más, con sus efectos clásicos y su historia simple, pero muy recomendable para los amantes del género porque está claro que entretiene y logra mantenerte en tensión durante toda su duración. Además, la cinta muestra diversos guiños a películas míticas del mismo género como El Exorcista, Poltergeist o La Noche de Halloween. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero está claro que Ouija: El Origen del Mal supera fácilmente al largometraje de 2014. Ahora bien, si sois de los que buscáis algo distinto, huid de ella porque esta no es vuestra Arca Perdida.

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