Crítica: ‘Martyrs’ (2015, Kevin & Michael Goetz)

Martyrs arranca cuando Lucie, una niña desaparecida un año antes, es vista mientras camina por una carretera. Se encuentra en estado catatónico y es incapaz de contar nada de lo que le ha sucedido. La policía no tardará en hallar el lugar donde ha estado prisionera: un antiguo matadero. Lo que pudo pasar en ese lugar y cómo la niña consiguió escapar es lo que se trata de averiguar mientras que Lucie, con la ayuda de su amiga Anna, comienza su particular venganza.

Director: Kevin & Michael Goetz.
Reparto:
Troian Bellisario, Kate Burton, Bailey Noble, Elyse Cole, Blake Robbins, Eve Nigro, Melissa Tracy, Ever Prishkulnik, Marguerite Nocera, Lexi DiBenedetto, Caitlin Carmichael, Toby Huss, Peter Michael Goetz.

Si algo debemos rescatar de la década pasada en cuanto a cine de terror se refiere, es el dibujo extremo de la brutalidad humana a ojos del cine francés: la triple corona de esas experiencias que nos dejaron pegados en la butaca la forman las maravillosas À L’IntérieurFrontier(s) y Martyrs, esta última la más exitosa de todas y de la que hoy (tristemente) nos toca hablar con motivo de su remake estadounidense. Desde que se anunció este proyecto, todos fuimos conscientes de que la inmensa brutalidad con la que contaba la cinta original era prácticamente irrepetible en una película que buscaba hacerse un hueco dentro de la puritana industria norteamericana. Pero ni en nuestros peores sueños nos podríamos haber llegado a imaginar la mutilación visual que esta cinta sufriría de cara a lograr una mejor carrera comercial.

El guión (obra de Mark L. Smith, autor del libreto de El Renacido) calca la estructura narrativa de la cinta original de Pascal Laugier: dos partes, claramente diferenciadas, con dos intenciones narrativas completamente distintas. Durante el primer acto de la historia, el remake profundiza aún más en las secuelas de la violencia en nuestra protagonista, centrándose más en su psique y añadiendo algunos giros a la historia que, aunque innecesarios, pueden llegar a funcionar. Sin embargo, mientras que en el Martyrs original la crudeza obligaba al espectador a apartar la mirada en muchas ocasiones, en este remake dirigido por Kevin Michael Goetz (Scenic Route) la historia muta en algo más típico, sin impactos visuales y con una fallida trama edulcorada que en ningún momento nos llegamos a creer. Poco ayuda que el tramo final sea algo nuevo, adaptado a las preferencias de un público mucho más generalista.

El Martyrs que nos ocupa, más allá del notable trabajo de Sean O’Dea en la fotografía, es un claro ejemplo como no deben hacerse las cosas en la industria cinematográfica. La historia no aporta nada nuevo, ni al espectador ni al género, y por si eso fuera poco elimina algunas de las mejores bazas con las que contaba la cinta original. En el reparto, Troian Bellisario (Pequeñas Mentirosas) y Caitlin Carmichael (La maldición de Dark Lake) hacen lo pueden para salvar los muebles; sin embargo, su trabajo palidece si lo comparamos con el realismo que lograron transmitirnos Morjana Alaoui y Mylène Jampanoï en la película original gracias a su química. Del resto de secundarios, únicamente merece la pena destacar a una deficiente Kate Burton que deja claro que el trabajo de Catherine Bégin en la película de Pascal Laugier fue un auténtico regalo del cielo.

En resumidas cuentas, Martyrs es un claro ejemplo de que no es buena idea comenzar a apostar por nuevas versiones de las vacas sagradas del género de la década pasada y más si lo que se pretende con estos remakes es mutilar aquellos elementos que hicieron triunfar a la cinta original. Esperemos que la revisión de À L’Intérieur en la que trabajan Miguel Ángel Vivas y Jaume Balagueró sea algo mejor.

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