Crítica: ‘La Maldición de Hill House’ (2018, Mike Flanagan)

¿Es La Maldición de Hill House una serie de horror con tintes de drama o un drama con tintes de terror? Yo, personalmente, elijo lo segundo.

Cuando terminé de ver el séptimo capítulo de esta exitosa serie norteamericana de Netflix -compuesta por diez y con la segunda temporada en preparación-, me percaté cuán inteligente es su guion. Ya que no puede explotar el terror en cada minuto, La Maldición de Hill House construye y desarrolla las historias de cada uno de los personajes, cuyas infancias se desarrollaron en la casa embrujada más famosa de Estados Unidos (después de Amityville, en mi opinión; y sí, está basada en hechos reales).

Al finalizar la serie, mi impresión cambió. La historia de fantasmas es lo que provoca que la familia se separe y que luego se reúna años más tarde. El terror, en consecuencia, es lo que soporta el argumento de la obra. Pero la consistencia de la misma está construida por los mundos personales cada uno de ellos y cómo se relacionan entre sí. Y en desarrollar personajes, el director Mike Flanagan sabe sentar cátedra.

La Maldición de Hill House arranca en los años ochenta, cuando un matrimonio con cinco hijos se instala en Hill House. Nada más llegar, los niños comienzan a ser acosados por sonidos inexplicables e imágenes fantasmales. Ante la incredulidad de los adultos, los niños empiezan a lidiar con sus miedos y a tratar de enfrentarlos por sí solos, aunque piden a gritos la ayuda de sus padres. Un hecho trágico provoca que la familia abandone la casa de forma abrupta y, de paso, cambiará la vida de cada uno de ellos para siempre.

Hill House

Constantemente juega con saltos temporales yendo al pasado y volviendo al presente. Esto no presenta mayor problema para el espectador, ya que en un espacio temporal los hermanos son niños y en otro son adultos. Pero, en ocasiones, los espacios se fusionan, creando nuevas atmósferas y experiencias. Un punto central y clave en la historia es la madre, el rol femenino que una vez más lidera una historia de terror. Gran interpretación de Kate Siegel.

La Maldición de Hill House está basada en la novela homónima de 1959 de Shirley Jackson. La primera adaptación cinematográfica fue en el año 1963, bajo el título La Mansión Encantada, y supuso el ejemplo perfecto de que no era necesario mostrar algo horripilante en pantalla para producir terror. En 1999 se estrenó otra intepretación: La Guarida, un bodrio que contaba con la participación de Liam Neeson y Catherine Zeta-Jones.

La serie tiene momentos tensos y demasiado terroríficos que no se habían visto en series o películas anteriores; a destacar el sexto episodio, formado por cinco planos secuencia. Os garantizo que más de una escena os pondrá los pelos de punta.

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