Crítica: ‘El Exorcista’

El Exorcista arranca cuando la felicidad cotidiana de una familia normal se trunca repentinamente tras los cambios radicales que sufre la pequeña Regan. Tras acudir a varios médicos y descartar cualquier tipo de problema de salud, su madre decide acudir a los sacerdotes ante la sospecha de que su hija puede estar siendo víctima de una posesión demoniaca. Ahí comienza una carrera contra el mal donde dos exorcistas, el Padre Karras y el Padre Merrin, acuden al rescate de la niña endemoniada.

Director: William Friedkin.
Reparto: Linda Blair, Max von Sydow, Ellen Burstyn, Jason Miller, Lee J. Cobb, Kitty Winn, Jack MacGowran, Arthur Storch, Barton Heyman, Gina Petrushka.

Basada en una novela de William Peter Blatty, no pocas veces se ha calificado a esta película como la más terrorífica de la historia del cine. Miedo en estado puro mucho más allá de los típicos efectos especiales utilizados para escenificar la espeluznante posesión de Regan. ¿Quién no recuerda su cabeza haciendo el giro de 360 grados? Puso nuestros nervios a prueba utilizando algo tan sencillo como el enfrentamiento ancestral del bien y del mal, sembrando en el interior de cada uno de nosotros la duda sobre lo creíble y lo increíble de esa lucha.

El Exorcista causó sensaciones de todo tipo en las salas de cine. No dejó indiferente a nadie. Muy posiblemente fue la primera película en causar vómitos y desmayos durante la proyección así como otros sucesos, entre ellos, el abandono de numerosas personas que huyeron de las salas de cine al no aguantar el miedo y la inquietud que les producía el film.

También es cierto que El Exorcista tuvo un plus de impacto adicional que hoy en día no tendría como ya demostró su copia restaurada con metraje ampliado en el año 2000. Y es que en el año 1973 el tema de las posesiones y los exorcismos era un asunto totalmente tabú en la gran pantalla, lo que alimentó el miedo a lo desconocido en el público. Sin embargo, en la actualidad, hemos superado el periodo de prácticas como espectadores debido, en gran parte, al considerable aumento y diversificación del consumo audiovisual, lo que aumenta proporcionalmente la dificultad para ser sorprendidos. Aún así, dicho esto, esa ancestral lucha del bien y del mal sigue siendo, a día de hoy, un material altamente conductor del terror y al que se recurre con cierta asiduidad.

A modo personal, puedo deciros que esta película sigue siendo la que más me ha impactado en mi vida. Aún no he visto ninguna otra que me produzca tal sensación de incomodo e inquietud. Soy un apasionado del tema de los exorcismos y creo poder afirmar que, hasta la fecha, no se ha producido ninguna película que se pueda medir en calidad a El Exorcista. Quizás, y respetando las distancias, El Exorcismo de Emily Rose es la única película que se le acerca mínimamente en cuanto a calidad y profundidad.

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