Crítica: ‘Daredevil’ (Segunda temporada)

Tras el encarcelamiento de Wilson Fisk, el bufete de Nelson & Murdock vive su periodo de mayor apogeo a la vez que Daredevil aparentemente ha logrado hacerse con el control de La Cocina del Infierno. Sin embargo el vacío de poder ha provocado una encarnizada lucha entre bandas, que está siendo combatida por un nuevo justiciero con unos métodos mucho más contundentes que los de Murdock.

Director: Phil Abraham, Marc Jobst, Peter Hoar, Floria Sigismondi, Andy Goddard.
R
eparto: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Royce Johnson, Jon Bernthal.

Tras una brillante primera temporada, Netflix tenía la difícil tarea de cumplir con las descomunales expectativas generadas entorno a la segunda temporada de Daredevil y, aún con algunos fallos de los que hablaré en detalle más adelante, el resultado final no podría haber sido más satisfactorio.

Desde su primera escena, esta segunda temporada pone las cartas sobre la mesa. Las tramas suceden a una velocidad vertiginosa, y eso provoca que la profundidad que caracterizó a la serie en sus inicios se vea sustituida por un conjunto de secuencias de acción que harán las delicias de los amantes del cine asiático de artes marciales (mención especial a esa pelea en las escaleras que está al nivel de la del pasillo de la primera temporada; ambas lucharían por el puesto a mejor escena de acción vista en televisión).

La segunda temporada de Daredevil se libera por completo de las ataduras que impone la necesidad de introducir a su personaje principal, apostando por explotar de forma contundente la rica mitología del personaje. La introducción de Frank Castle y Elektra auguraba una temporada trepidante y, la verdad sea dicha, sendos personajes han cumplido sobradamente con las expectativas generadas. Castle ha logrado hacerse por completo con el control de la serie en numerosos tramos de la temporada, gracias a una brillante actuación por parte de Jon Bernthal. Aunque el personaje aún no ha sido explorado en profundidad, podemos afirmar sin ningún rubor que estamos ante el Punisher definitivo. Su aportación a la trama nos ofrece algunos de los momentos más memorables de la esta temporada, y es que el personaje ha sufrido un intenso viaje emocional a lo largo de estos trece episodios que ha dado como resultado el nacimiento del temido antihéroe que todos conocemos.

Por su parte, Elodie Yung ha cumplido con la difícil tarea de encarnar a un personaje tan querido para el público como Elektra de forma más que notable. Aunque su subtrama no termina de encajar del todo a lo largo de la temporada, vemos retazos de lo que este personaje nos puede llegar a aportar en un futuro. Su relación con Matt no termina de cuajar, y da la sensación de estar forzada en algunos momentos. Sin embargo, su química durante el combate es innegable: algunas peleas son tan sorprendentes que la mayoría de ellas me han recordado a esa genialidad que es The Raid (Redada Asesina en España).

Del resto de personajes merece la pena destacar a una soberbia Deborah Ann Woll, que es capaz de transformar a Karen Page en uno de los principales pilares de la esta temporada. Su personaje sufre una de las evoluciones más brutales a lo largo de la temporada pasando de ser un mero accesorio a contar con una de las subtramas más interesantes. Pero el gran damnificado de la temporada es Foggy Nelson, quien se ha visto obligado a cargar con la parte judicial de la trama perdiendo parte del carisma que lo hizo tan indispensable durante la primera temporada. El personaje ha perdido relevancia con una subtrama que ha quedado muy desdibujada a medida que ha avanzado la serie. El resto de secundarios menores cumple con su función brillando nuevamente Scott Glenn como Stick, que aparece en los momentos adecuados para demostrarnos que en muchas ocasiones lo bueno, si breve, dos veces bueno. El cambio de fotografía le ha sentado bien a la serie, aunque bien es cierto que ha costado adaptarse al nuevo tono (mucho más cálido) que se le ha dado a La Cocina del Infierno.

Donde más brilla esta nueva dirección de fotografía es durante los combates: la oscuridad de la primera temporada ha desaparecido casi por completo. La violencia alcanza algunas cotas enfermizas cuando Punisher hace acto de presencia en pantalla (es de agradecer que no se hayan cortado ni un pelo). El difícil equilibrio entre las dos tramas principales quizás haya sido el punto negro de esta temporada, y es que en ningún momento se llega a alcanzar un equilibrio completo entre la trama de Punisher y la de Elektra.

La temporada da comienzo centrándose (de forma brillante) en la batalla entre Punisher y Daredevil pero posteriormente se introduce de forma algo precipitada a Elektra, quien trae consigo una trama tan relevante como la de La Mano, que seguramente mereciera un desarrollo mucho más detallado. Esperemos que los guionistas sean conscientes de esto y en próximas temporada veamos la misteriosa organización en todo su esplendor.

En resumidas cuentas: la segunda temporada de Daredevil es todo un festín para los amantes de los comics. Adictiva como pocas, la producción ha despegado definitivamente ofreciéndonos trece episodios de pura adrenalina en los que Charlie Cox ha demostrado de nuevo haber nacido para interpretar al personaje. Sus nuevas incorporaciones provocan de forma inmediata que desees ver en un futuro nuevas producciones de Netflix centradas en Punisher y Elektra y su season finale te obliga a desear que pase un año para poder disfrutar de nuevo de las aventuras del Demonio de la Cocina del Infierno.

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