Crítica: ‘Annabelle’ (2014, John R. Leonetti)

En Annabelle, una pareja empieza a experimentar sucesos sobrenaturales con una muñeca vintage después de que esta fuera utilizada para un ritual satánico. A raíz de estos sucesos, la familia se ve amenaza por el diablo. 

Director: John R. Leonetti
Reparto: Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard, Eric Ladin, Kerry O’Malley, Tony Amendola, Brian Howe, Ivar Brogger.

Después del éxito de Expediente Warren (The Conjuring), James Wan se aventuró a producir una precuela basada en la muñeca que apareció al inicio de esta y que tanto impactó al público: Annabelle. Dirigida por su compañero John R Leonetti, al que recordaréis mayormente por su trabajo en Muñeco Diabólico 3, Annabelle funciona de manera bastante correcta como largometraje de terror del siglo XXI pero sumamente justa como spin-off y antecesora de la familia Warren.

Teniendo en cuenta que el cine de terror del momento está basado, grosso modo, en los jump-scares y los golpes de sonido para calar al público, Annabelle pasa de manera sobrada por el aro. Aunque James Wan sea el productor y no el director de este proyecto, es inevitable, igual que le sucedió posteriormente con Nunca Apagues la Luz de David F. Sandberg (futuro director de Annabelle 2), que se vea una clara influencia de su estilo. Creando así, una obra oscura, tenebrosa, sobrenatural, satánica y, en momentos determinados, divertida. Por lo tanto, el leimotiv que reina durante el largometraje es el de Wan y no tanto el de Leonetti. A pesar de que el segundo deja claras marcas de su contacto con Chucky al intentar que la muñeca parezca que se mueva sola igual que hacía nuestro querido Good Guy años atrás.

Pero, eso sí, Annabelle puede sorprender incluso a los más experimentados en el género de terror. No es que innove en nada, pero sí que trata de un modo muy delicado y cuidadoso los momentos en los que quiere que el espectador no aguante la tensión. Y con la ayuda de las melodías de Joseph Bishara (Insidious 3, El Otro Lado de la Puerta, Expediente Warren: El caso Enfield), el mal rato está servido. Ahora bien, en lo referente al argumento, realmente era una cinta que no hacía falta ni tampoco aporta nada a la trama de Expediente Warren así como tampoco introduce de ningún modo a la familia que da nombre al largometraje. Solo es una excusa para proporcionarle una película entera a una historia que, para más de uno, ya era deducible. De hecho, hay tan poca cosa que contar que la trama en sí solo tendrá a dos personajes principales: Mia (Annabelle Wallis) y John (Ward Horton), el matrimonio que sufrirá el acoso del demonio a través de esta muñeca vintage. Sin embargo, eso no quita que la trama no esté bien ejecutada.

De hecho, Annabelle mide como es debido los tiempos que debe dedicar a la presentación de los protagonistas, del ambiente y de la propia muñeca para, posteriormente, transformar los minutos que quedan en un verdadero infierno para el espectador novato en el género. Por tanto, Leonetti, acompañado de James Wan, crea una obra que cumple como una película más de terror de nuestra era y que pasará, sin pena ni gloria, como una más del montón. Adecuada para aquellos que disfrutaron con Expediente Warren y que quieran saber un poco más sobre el origen de la muñeca que abre el film.

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