Así pudo ser ‘Flores en el Ático’, de Wes Craven

La publicación en 1979 de Flores en el Ático -novela escrita por Virginia Cleo Andrews– no estuvo exenta de controversia. Cuando Hollywood demostró su interés en una inevitable adaptación cinematográfica, la relación incestuosa entre los dos hermanos protagonistas tenía todas las papeletas para desaparecer. Y así fue, como pudo verse en el film dirigido por Jeffrey Bloom en 1987, cuyo resultado de crítica y público dejó bastante que desear. Por si fuera poco, el guion apostaría por un nuevo final a pesar de la oposición de Bloom; los aficionados a la saga creada por Andrews tuvieron que esperar hasta 2014, cuando la cadena Lifetime dio luz verde a una serie de telefilms que cubrirían las primeras cuatro novelas de la saga Dollanganger. Antes de que el proyecto cayera en manos de Bloom, Flores en Ático tenía al maestro del terror Wes Craven como máximo responsable.

La versión de Craven era mucho más fiel a la novela que el producto final que vimos en cines, llegando a emplear fragmentos completos del libro a la hora de construir los diálogos. El cambio más destacado lo sufre el personaje de Jhon Amos Jackson, mientras que en la versión original es el mayordomo de la familia Foxworth que tiene la idea de encerrar a los niños en el ático, en esta versión su personaje pasa a ser llamado Doberman, un hombre prácticamente mudo que únicamente gruñe improperios contra los niños. Craven construyó una historia ágil, adelantando algunos acontecimientos de la novela, como es la aparición de la comida envenenada en el ático.

Entre los cambios menores que sufre la historia encontramos el ataque de un perro guardian a Chris cuando llega por primera vez a la casa y la posibilidad de los niños para ver la fiesta navideña se produce debido a un olvido de Corrine a la hora de cerrar la puerta. La trama introduce algunos aspectos cómicos que no se exploran en la novela, como es la visita de Chris a la fiesta disfrazándose con una peluca y algunas ropas viejas para hacerse pasar por uno de los invitados. Es entonces cuando Doberman descubre al chico, terminando prácticamente por matarlo de no ser por la aparición de Corrine en el último momento.

Al contrario que ocurrió en la versión que finalmente vio la luz, Craven se adentraba en los aspectos más delicados de la novela. El principal cambio en este aspecto era que, en lugar de ser violada por Chris, Cathy mantenía relaciones consensuadas con él. Una forma inteligente de solventar uno de los principales problemas a la hora de llevar la historia a la gran pantalla. El final del guion desarrolla de forma simultanea la boda de Corrine, la muerte de Cory y el descubrimiento del veneno. La historia acaba con Cathy asesinando a Doberman y desvelando en la fiesta de bodas la verdad sobre su cautiverio. Es entonces cuando Bart abandona a Corrine y los niños pueden finalmente vivir felices.

La preocupación del estudio por recibir una calificación R y el revuelo que pudiera generar la adaptación entre los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense provocaron que la versión de Craven nunca viera la luz, sin embargo, tenemos la oportunidad de leer el guion escrito por Craven con fecha del 28 de marzo de 1985. También podéis leer un resumen mucho más detallado del proyecto, donde se analizan todos los cambios que esta versión introduce respecto al material original.

Debemos tener en cuenta que el momento de escribir este guion Craven acababa de estrenar Pesadilla en Elm Street y cargaba sobre sus hombros con un buen puñado de éxitos como Las Colinas Tienen Ojos o La Última Casa a la Izquierda. Quién sabe si esta versión de Flores en el Ático podría haber cambiado el rumbo de su carrera.

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