Por la semana del Día del Padre os traemos una lista de los progenitores más aterradores del cine. Y es que ¿quién dijo que un padre no pueda ser un asesino en serie?

El resplandor (1980, Stanley Kubrick)

Stephen King creó a uno de los mayores psicópatas de la historia, y Kubrick, que se apartó un poco (bastante) de la versión literaria, lo adaptó a la pantalla grande gracias a la increíble interpretación de Jack Nicholson. Vale, sus ganas de matar se deben al Overlook, pero no cabe duda de que no ganará el premio al ‘Padre del año’.  Wendy os puede decir el porqué de esto. Os recomendamos la adaptación televisiva de Mick Garris realizada en 1997.

Terror en Amytiville (1979, Stuart Rosenberg)

Parecido al caso a anterior, el bueno de George Lutz intentó acabar con toda su familia una fatídica noche en su casa de Amytiville. Los demonios le obligaron, o eso dice él… Tanto en la primera adaptación de la novela de Jay Anson como en la segunda, el pobre Lutz deberá frenar sus ganas asesinas si quiere conservar con vida a su mujer y sus hijos.

La casa de los mil cadáveres (2003, Rob Zombie)

Aquí no hablamos de padres que traten de matar a sus hijos, sino de una familia entera de homicidas. Rob Zombie conservó el espíritu salvaje de La matanza de Texas y nos regaló uno de los padres más perturbados del cine: el Captain Spaulding. Los padres siempre guiando a sus hijos a través del mundo del mal.

The Woman (2011, Lucky McKee)

A veces, no todo es lo que parece. Christopher Cleek, un amante padre de familia y abogado, tiene un hobbie de lo más peculiar: cazar a la única superviviente de un clan de caníbales y violarla y torturarla salvajemente. En The Woman, secuela de Offspring (2009, Andrew van den Houten) descubrimos de lo que es capaz el ser humano, y consigue que el destino de una mujer proveniente de un cruel clan de antropófagos (creado por Jack Ketchum) te sepa mal .

El sótano del miedo (1991, Wes Craven)

Wes Craven siempre creyó en el terror oculto tras un tranquilo vecindario. En El sótano del miedo, nos presentó a los Robeson (Everett McGill y Wendy Robie, que también fueron marido y mujer en Twin Peaks), a los que les gusta torturar personas en su casa, una fortaleza fortificada por medidas de seguridad extremas. En ese lugar se encuentran los frutos de sus atrocidades y ritos extraños: jóvenes desequilibrados a los que han acostumbrado a consumir incluso carne humana. Todo esto lo descubrirá Fool, un adolescente que, junto a dos amigos, entran en la casa para robarles. Puede ser lo último que hagan.

La Semilla del Diablo (1968, Roman Polanski)

Vale. Puede que Guy Woodhouse no sea el peor de todos. Pero vendió a su mujer a un aquelarre de adoradores de Satán para que engendrara a su hijo. Y después no se le veía muy contento con el retoño. Puede que hasta el Diablo sea mejor padre que él.

Insidious 2 (2010, James Wan)

Josh Lambert fue un padre amantísimo en la primera parte, pero eso de viajar al mundo de los muertos no le sentó demasiado bien y vino siendo otra persona, literalmente, en esta secuela de la película de James Wan. Y es que ya sabemos que ser padre (y tener que ir a buscar a tu hijo al más allá), puede ser de lo más estresante.

Pesadilla final: la muerte de Freddy (1991, Rachel Talalay)

Si bien Pesadilla en Elm Street 5 ya jugó con la idea de la paternalidad, la siguiente entrega -anunciada a bombo y a platillo como el final de la franquicia- dio a Freddy Krueger una hija secreta interpretada por Lisa Zane. La ejecución no pudo ser más torpe, pero, ¿cuán molón es enfrentarte a tu padre (uno de los psicópatas más icónicos de la historia del cine) con gafas 3D?

El padrastro (1987, Joseph Ruben)

Antes de convertirse en John Locke, el actor Terry O’Quinn coqueteó con el terror en este estupendo film inspirado en las andanzas del psycho-killer John List que dio paso a una franquicia (dos secuelas -una de ellas de nuevo con O’Quinn– y un remake). La temática es sencilla: un violento individuo forma familias, adopta el rol de padre y acto seguido las asesina.

Aún sé lo que hicisteis el último verano (1998, Danny Cannon)

¿Por qué? pregunta Julie al joven Will cuando se revela que éste es el hijo de Ben Willis, el pescador asesino. Will le replica subrayando su nombre completo y dando empaque al giro argumental: Will Benson. Will Ben… Son. Independientemente de si es efectiva o no esta vuelta de tuerca, hacer padre al psicópata que hizo del último verano un infierno a Jennifer Love Hewitt y a sus amigos es, cuanto menos… curioso.

¡Feliz día del padre, adictos al terror!

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